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Piromanía: El amor patológico por el fuego

Piromanía: El amor patológico por el fuego, pot Lester Ramos

OPINIÓN

Con frecuencia se emplea el término “piromanía” como sinónimo de incendio deliberado o refiriéndose a cualquier persona con enfermedad mental que inicia un fuego. Pero en Psiquiatría reservamos el diagnóstico de Piromanía para un grupo mucho más restringido de casos, incluidos dentro del grupo de Trastornos del Control de los Impulsos, junto con otros trastornos como la Cleptomanía o la Ludopatía.

No toda persona que inicia un fuego es un pirómano, algunos por irresponsabilidad o vandalismo también practican la piromanía sin que esto los convierta en pirómanos.  Depende de la causa de la conducta pirómana, los factores genéticos o ambientales pueden tener una importancia distinta a la hora de explicarla.

La Piromanía se considera un trastorno psiquiátrico. Sus características más importantes son la presencia de una conducta repetitiva de prender fuego sin motivo aparente (por ejemplo, venganza, beneficio monetario, ocultamiento de delitos, terrorismo, etc.); intenso interés por elementos relacionados con el fuego y/o fascinación en la contemplación del fuego, y aumento de tensión antes de prender fuego, seguido de una vivencia emocional intensa de alivio, gratificación o placer tras realizarlo.

Se trata de un trastorno relativamente poco frecuente, se estima que solo un 3% de las personas que han presentado la conducta de iniciar fuego deliberadamente serían pirómanos en este sentido estricto. Las personas con piromanía típicamente inician el fuego de una forma poco organizada o apresurada y con frecuencia también promueven falsas alarmas.

En el momento de iniciar el fuego, el pirómano describe que se encuentra en un estado de conciencia alterado, nervioso, deseoso de lograr su objetivo,  pero a pesar de ello es consciente de lo que hace y no dan importancia a los daños personales o materiales que pueda causar. Por este motivo pueden llegar y de hecho lo son un peligro para la sociedad.

Es más, muchos se mantienen en las cercanías del fuego o incluso participan en las tareas de extinción o de búsqueda del culpable. Muy importante entender cuando podemos sospechar que estamos frente a un pirómano.

El perfil del pirómano es un varón joven, con una historia personal de frustraciones y desajustes emocionales, mal rendimiento escolar y profesional y, frecuentemente, con otros trastornos psiquiátricos o defectos físicos.

La conducta pirómana sirve como un alivio a situaciones de vacío existencial, aburrimiento, frustración, rabia, o deseo de protagonismo. Es frecuente el uso de alcohol u otros tóxicos, que con frecuencia actúa como desencadenante del comportamiento alterado.

Es importante distinguir la Piromanía en sentido estricto de los comportamientos incendiarios de personas con enfermedad mental, como esquizofrenia, trastorno bipolar o depresión. También hay que distinguirla de las conductas pirómanas de sujetos con trastorno antisocial de personalidad, en los que prima sobre todo el afán de destruir y el sentimiento de omnipotencia asociado.

El tratamiento más adecuado para un pirómano se basa en el estudio psicopatológico individual. Generalmente incluye medidas farmacológicas, ya que cada vez se conocen mejor los mecanismos neurobiológicos de control de los impulsos, y psicoterapéuticas, tales como terapia de grupo o terapia cognitivo conductual.

Por supuesto, el cumplimiento terapéutico se asocia a una mejor evolución. La presencia de un diagnóstico psiquiátrico no presupone de entrada la no imputabilidad de una conducta delictiva. Hay que examinar los casos y los hechos de forma individual y singular.

Por último, hay que destacar que los incendios provocados por personas con Piromanía constituyen un porcentaje muy pequeño dentro del gran conjunto de los incendios intencionados.

Por lo tanto, es mucho más importante considerar la respuesta ante el endurecimiento de las penas de las personas normales que inician incendios deliberadamente por distintas motivaciones, la mayoría de índole económica o por venganza.

Doctor Lester Ramos

Doctor Lester Ramos

Licenciado en Medicina y Cirugía por Universidad de la Laguna.
Máster Oficial en Ciencias de la Nutrición y Salud por la Universitat Oberta de Catalonya.
Experto Universitario en Inmunonutrición por la Universidad Católica de Valencia San Vicente Mártir.
Experto Universitario en Genética Médica por la Universitat de Valencia.
Experto Universitario en Nutrición Aplicada al Deporte por la Universitat de les Isles Balears.
Diplomado en Ciencias Aplicadas: Nutrigenetica y Nutrigenómica por el Instituto Nutrigenómica de Madrid.
Ejerce su actividad como doctor en la Clínica CENMED de Corralejo - La Oliva

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