Opinión

‘Miedo a que tengas miedo’

‘Miedo a que tengas miedo’, por María Jose´Gómez, periodista

ARTÍCULO DE OPINIÓN

Cierta es mi querencia por las citas; pero cuando dicen verdades tan irrefutables como la que firmó George B. Shaw, más me reafirmo. Afirmó que “el miedo puede llevar a los hombres a cualquier extremo”. Y es precisamente la cultura del miedo unida a otros factores la que nos está llevando a idiotizarnos como padres y como seres humanos. Soy tajante porque no tengo más opción. Voy a resumirles la situación: las vacunas son el mayor avance contra las enfermedades en la historia de la Humanidad. Según la Organización Mundial de la Salud, evitan entre 2 y 3 millones de muertes al año.

Hasta aquí bien. Es decir, hemos evolucionado, hemos aprendido, investigado y desarrollado curas contra lo que nos mataba. Y qué hacemos los seres humanos? O matizo, qué hacen algunos seres humanos? Pues en su particular cruzada anti-sistema, enarbolan la bandera del motivo que sea: religioso, político, dudas sobre eficacia, etc. para arremeter contra multinacionales, etc. y no vacunar a sus hijos. Y servidora no tendría nada que objetar si no fuese porque estas decisiones no sólo les afectan a ellos.

Aquí tienen algunos datos. Enero de 2019, resurge la rubeola en España con el mayor brote desde 2012. El sarampión registró cifras de record preocupante en Europa durante 2018 y provocó la muerte de 17 personas. Fueron en total más de ciento setenta mil casos.

Aunque nuestro país es uno de los que más protegidos están puesto que la tasa de población vacunada es elevada en comparación a otras regiones comunitarias, sí está calando entre las generaciones más jóvenes el mensaje de oposición a las vacunas. Y aquí entra en juego la cultura del miedo.

Me explico: muchos ensayos y reflexiones nos indican que cuando las enfermedades van desapareciendo de una sociedad, se olvidan. Entonces surgen argumentos como que las vacunas provocan autismo, que contienen mercurio dañino para la salud, que únicamente son un mecanismo para beneficiar a grandes multinacionales, etc. Entramos en la guerra del “amedrenta que algo queda”, cuando en realidad no hablamos de miedo sino de pura lógica estadística.

Conozco a muchos padres que se forman mucho sobre este tema, investigan, leen… y al final su oposición a las vacunas no hace sino reforzar su propia percepción como personas inteligentes y escépticas. No lo voy a discutir pero sí a invitarles a que refuten los datos de los repuntes (en varios casos mortales) de enfermedades ya erradicadas. No estigmaticemos a los padres que siguen la normal social, la costumbre o llámese x de vacunar a sus hijos. Discutan, opónganse y cuestionen todo lo que quieran. Pero ojo, si pone en riesgo además de la salud de sus hijos, la salud de otra mucha gente, piénsenselo dos veces. Y recuerden que el miedo, a fin de cuentas, no es más que una palabra de cinco letras.

Redacción

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