Opinión

‘El patio de mi cole no es particular’

Diario Majorero no comparte necesariamente las opiniones publicadas en esta sección del periódico

‘El patio de mi cole no es particular’, por María José Goméz, periodista

ARTÍCULO DE OPINIÓN

Más de la mitad de los niños españoles asegura que ha sufrido algún tipo de humillación o violencia en el colegio. Los datos los recoge la primera encuesta sobre violencia infantil elaborada por Save the Children, y cuya muestra eran menores de entre 10 y 17 años. Sin duda es una conclusión tremendamente alarmante y que debería hacernos ya no reflexionar, sino actuar. Porque en la mayor parte de los casos hablamos de una violencia invisible, indetectable y traducida en burlas rumores sobre compañeros, golpes, insultos… etc.

Prácticas tan sumamente comunes en la mayor parte de los centros educativos que nos rodean. Actos que solemos minimizar, a los que se quita hierro tildando de juego de niños cuando no lo es. Porque este tipo de violencia que no deja marcas tiene consecuencias en la salud física y mental de nuestros hijos. Deja secuelas en el desarrollo intelectual, social y emocional de todos los que lo sufren o lo han padecido. La encuesta que antes citaba recoge además que se produce más violencia física entre niños y más psicológica entre las niñas.

La ley que tenemos en la Península nos obliga a realizar lo que se denomina como coeducación en colegios e institutos. En qué consiste: se trata de un método de intervención educativo que va más allá de la educación mixta. Su base se asienta en el reconocimiento de las potencialidades e individualidades de niñas y niños, independientemente de su sexo. Coeducar es educar desde la igualdad de valores de las personas.

El centro de la discordia es el patio del colegio. Nuestros hijos pasan más tiempo en el patio cada curso que yendo a algunas materias específicas de su currículum escolar. Estamos hablando de un espacio importante en su educación, un lugar donde desarrollan su autonomía personal, donde conviven con muchos escolares de diferentes edades y donde aprender del juego como herramienta formativa. En la mayor parte de colegios el patio es un lugar donde el fútbol ha tomado el mando. Actualmente la normativa española indica que en todo patio ha de haber siempre una pista polideportiva  que permita dos canchas de baloncesto y una de fútbol en la misma superficie. No va más allá a pesar de que nos parezca un sinsentido a estas alturas de sociedad.

Darcie es una niña galesa de 13 años. Es noticia estos días porque está harta de recibir insultos machistas por jugar al fútbol. Incluso sus propios profesores de Educación Física le recomiendan que lo deje porque argumentan que es “un deporte de chicos”. En centros donde han intentado reducir la presencia del fútbol se han registrado reducciones de conflictos y también una disminución de la transmisión de estereotipos sexistas en la escuela. Los niños, fíjense y verán, no juegan relajados. Se dan siempre comportamientos agresivos, una competitividad brutal, se potencia el individualismo y la creatividad que desarrollan nuestros hijos es nula.

Las alternativas existen, para convertir el patio en un lugar de zonas diferenciadas donde mejora la calidad del espacio de ocio de nuestros pequeños. Por ejemplo zonas de ocio para sentarse, juegos pintados en el suelo, zonas de cultivos vigiladas por monitores o profesores, etc. Formación con imaginación y voluntad. Sobre todo por parte de los padres, que al fin y al cabo, somos los principales y mayores interesados en que nuestros hijos crezcan en ambientes sanos, creativos y seguros. Seguramente al leer el título de este artículo han tarareado “el patio de mi casa, es particular”. Hagamos del patio del colegio un lugar particular.

Redacción

El periódico online de Fuerteventura

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