Opinión

¿De qué color quieres tú el chaleco?

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¿De qué color quieres tú el chaleco?, por María José Gómez, periodista

ARTÍCULO DE OPINIÓN

La Real Academia española define revolución de varias formas, pero una de las principales recoge que es un “cambio profundo, generalmente violento, en las estructuras políticas y socioeconómicas de una comunidad nacional”. Todas las miradas se dirigen estos días a Francia, teñida de amarillo con las múltiples protestas en diferentes puntos del país. Una protesta que comenzaba cuando la población decidió protestar por la subida de impuestos al gasoil. A pesar de que el ejecutivo de Macron reculó y anuló dicha subida, el malestar en las calles continúa.

Se trata de una serie de concentraciones no organizadas, sin líder ni siglas ni homogeneidad entre sus participantes. Encontramos desde estudiantes a camioneros, agricultores, profesionales con sueldos bajos que han de desplazarse a las grandes ciudades para trabajar. Clases medias que han perdido su poder adquisitivo, pensionistas. Sobre todo residentes en pueblos pequeños, frente a lo que consideran la élite de las grandes ciudades. Reclaman, además de la no subida de los carburantes, poder disfrutar de su perdido poder adquisitivo y tener los mismos servicios públicos que las urbes.

En definitiva, señoras y señores, que la riqueza se está polarizando, al igual que la política. Los ricos lo son más y por tanto las desigualdades aumentan proporcionalmente. Y esa quiebra de la cohesión social preestablecida provoca que tengamos mayores índices de desempleo, de inseguridad económica entre la población y un cada vez mayor descontento social. En Francia el pueblo ha tomado las calles. Recuerden: Revolución Francesa, Mayo del 68, etc. Protestan contra un gobierno que califican de autista y de torpe por no escucharles. Mientras tanto, los partidos de extrema izquierda y derecha aprovechan la coyuntura para realizar una especie de apropiación partidista del movimiento popular.

Les lanzo una pregunta. ¿Ustedes ven una protesta de cariz similar en España? Las desigualdades existen al igual que en Francia. Y hay muchos otros parámetros paralelos. En el país galo, más del 70% de la población apoya esta toma de calles, en la que, como siempre, la violencia también es protagonista a manos de minorías radicalizadas. Un movimiento espontáneo, que se ha cansado de aguantar y ha dicho NO. Curiosamente, no en lo suburbios de las ciudades, sino en la Francia rural y periférica.

En mi humilde opinión, y léanlo con el toque de humor necesario a pesar de la grave situación: en España todavía estaríamos discutiendo sobre el color de los chalecos que nos pondríamos en caso de salir a la calle. ¿No creen? Hablamos de un movimiento tan heterogéneo que seguramente ni sus participantes se ponen de acuerdo sobre su finalidad u objetivo. Se están poniendo en jaque formas de hacer política y a los políticos. Justo en el país del líder llamado a encabezar la respuesta mundial al populismo. Cosas verdes, amigo Sancho…

María José Gómez

María José Gómez

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