Opinión

‘Ansu Fati y la aporofobia’

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‘Ansu Fati y la aporofobia’, por David Perdomo

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OPINIÓN

 

Tiene que ser agotador acumular tanto odio, tanto rencor hacia todo lo que nos rodea, porque no alcanzo a saber articular una argumentación que no me parezca absurda en torno al hecho de estigmatizar tanto la cuestión de la raza, la religión y la inmigración en un pueblo como el español. En un obligado ejercicio de memoria, deberíamos recordar que hace no mucho tuvimos que “salir por patas” de esta tierra a buscarnos la vida (si no lo hiciste tú, tus padres o abuelos, tus vecinos o tus compatriotas), que debería servirnos de aprendizaje independientemente de cómo lo pasaras o pasaran en aquellos lares. ¿Acaso, si te trataron mal, no deberías llegar a la conclusión de que no le deseas a nadie que pase por ese trago? ¿Me equivoco si pienso que si te acogieron con los brazos abiertos, deberías hacer un ejercicio de solidaridad y portarme como mínimo igual?

Ojo, que igual el problema de base no radica solamente en el hecho de que alguien sea extranjero, de otra raza o profese otra religión. Puede que no te suene del todo el nombre que tienes arriba y da encabezado a este artículo de opinión. Resulta que el padre del  muchacho que juega actualmente en el Barça con 17 años recién cumplidos y debutó con 16 (edad de cualquier “mena”), Bori Fati, llegó de Guinea de aquella manera y solo pudo sobrevivir en España, siendo un “sin papeles”, de mano del Alcalde de Marinaleda Sánchez Gordillo, que le dio una oportunidad como conductor y propició que su familia se reuniera un tiempo después. Ejemplo similar podríamos encontrar también en la figura de otro jugador de fútbol como Iñaki Williams, cuya madre saltó la valla de Melilla embarazada del famoso jugador del Athletic de Bilbao. Cuando pongo estas dos figuras relevantes encima de la mesa, quiero hacerte entender que el problema no radica, hablando mal y pronto, en que estos muchachos sean negros, o profesen religión distinta a la católica. Iluso aquel que lo piense. Observe un avispado lector como usted, que lo realmente importante aquí es la capacidad económica del interesado, pasando alguien de ser un “mena” (acrónimo de menor extranjero no acompañado) a crack mundial según el número de ceros de su cuenta corriente. Sepa entonces, también, que pasamos de sufrir por parte de una pequeña parte de la población de este país, además de esas patologías tan arcaicas que son el racismo y la xenofobia, otra tanto o más preocupante: Aporofobia.

Redacción

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